Hermandades en Málaga
Los orígenes de muchas cofradías malagueñas están estrechamente vinculados a gremios profesionales y comunidades urbanas. En 1756, el gremio de comerciantes de aceite y olivareros encargó una nueva imagen de Cristo, lo que demuestra cómo las asociaciones económicas a menudo asumían la responsabilidad del mecenazgo religioso. Estas hermandades gremiales combinaban la devoción espiritual con la cohesión social.
La presencia franciscana en Málaga, establecida en 1489 bajo el patrocinio de los Reyes Católicos, fortaleció aún más esta cultura fraternal. El convento de San Luis el Real se convirtió en un centro de vida religiosa, caridad y entierro, arraigando profundamente el espíritu franciscano en la identidad de la ciudad.
Con el tiempo, las cofradías evolucionaron de asociaciones gremiales a comunidades espirituales más amplias. Sin embargo, conservaron su carácter histórico: un gobierno estructurado, estatutos escritos y un fuerte sentido de responsabilidad colectiva. Nuestra Archicofradía encarna esta continuidad: una institución viva, forjada por siglos de fe, compromiso cívico y devoción.