Santisimo Sacramento
Desde los inicios del cristianismo, la Eucaristía ha sido fuente, centro y cumbre de la vida de la Iglesia. Los documentos de la Iglesia primitiva ya indicaban que, tras la Comunión, las sagradas especies debían conservarse en un lugar digno. Para el siglo VI, se exigía que la Eucaristía se conservara en un lugar honorable, a menudo con una lámpara encendida como signo de la presencia de Cristo. Con el tiempo, la devoción ante el Santísimo Sacramento creció, generalizándose en el siglo XIII.
El origen de las Cofradías del Santísimo Sacramento se remonta a 1246, cuando se estableció por primera vez la festividad del Corpus Christi en Lieja. En 1264, el papa Urbano IV extendió la celebración a toda la Iglesia latina. Para el siglo XIV, las procesiones eucarísticas se habían convertido en una importante expresión de fe, fortalecida aún más tras el Concilio de Trento (1545-1563), que promovió su establecimiento en parroquias de toda la Iglesia.