Semana Santa en Málaga
Las procesiones de Semana Santa en Málaga experimentaron un desarrollo significativo entre los siglos XVI y XVIII, influenciadas por las reformas tridentinas que fomentaron las expresiones públicas de fe. Las cofradías se convirtieron en instrumentos esenciales para promover la devoción, organizar procesiones penitenciales y fomentar la catequesis entre los fieles.
Sin embargo, a principios del siglo XX, la inestabilidad política y social afectó profundamente a muchas cofradías. Las dificultades económicas y, posteriormente, los sucesos de 1931 y la Guerra Civil provocaron la destrucción de gran parte del patrimonio religioso. Al igual que muchas cofradías de toda España, la nuestra sufrió la pérdida de gran parte de su patrimonio, con las procesiones suspendidas durante casi una década.
Los esfuerzos de restauración emprendidos a finales de la década de 1930 y principios de la de 1940 marcaron un período de renovación. La recuperación de las imágenes sagradas y el restablecimiento del culto público simbolizaron no solo la supervivencia institucional, sino también la resiliencia de la fe en la comunidad. La Semana Santa se convirtió así en un testimonio de continuidad: una tradición interrumpida pero nunca extinguida.