Unión de las Cofradías de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de la Concepción
A principios del siglo XX los vaivenes económicos y socio políticos del momento afectaron muy seriamente a cofradías y hermandades, hecho que provocó la unión de muchas de ellas para poder sobrevivir. Es de suponer que estas fueron las causas que motivaron en 1920 la fusión de las cofradías de la Oración del Huerto y Nuestra Señora de la Concepción Dolorosa, fecha a partir de la cual ambas permanecen unidas, pero sin menoscabo de su autonomía hasta el año 1931, como lo demuestra la existencia de unos Estatutos aprobados en 1923, reglas por las que se regía exclusivamente la hermandad de la Virgen.
Desde la década de los años veinte, la corporación se esfuerza en dignificar su acervo procesional y mejorar la proyección de su imagen en la calle, lo que condujo a un aumento del patrimonio.
En la edición nº 1 de la revista “La Saeta”, publicada por la Agrupación el 3 de abril de 1922, se inserta la relación de hermandades que participaban en la Semana Santa de éste año, siendo un total de quince, además del Resucitado. En publicación, editada apenas transcurridos dos años de la unión de las cofradías de Jesús del Huerto y Nuestra Señora de la Concepción, consta que la salida penitencial de la corporación se realizaba el Lunes Santo, única procesión de la que podían disfrutar los malagueños en este día por aquel entonces.
Hasta el final de la década de los años veinte y el comienzo de los años treinta, la cofradía mantuvo su día de salida el Lunes Santo. Los sucesos de mayo de 1931 y la posterior guerra civil causaron la pérdida de todo el patrimonio procesional, salvo las imágenes del Señor y la Virgen, aunque muy deterioradas. Las circunstancias adversas obligaron a la hermandad a interrumpir la salida procesional entre los años 1932 y 1941.
En 1938 se encargó a Francisco Palma la restauración del Cristo, y en 1941 se adquirió la actual y bellísima imagen de Nuestra Señora de la Concepción, obra anónima del siglo XVIII.
Los mandatos de D. Carlos García García y D. Lorenzo Silva de los Ríos como Hermanos Mayores de la corporación, protagonizaron el devenir de la Cofradía durante la década de los años cuarenta del siglo XX. El primero reinstauró el culto a los Sagrados Titulares, con la colaboración del entonces párroco de los Santos Mártires y director espiritual, D. Luis Vera Ordás, y adquirió a la hermandad de la Expiración el antiguo trono del Cristo, obra de Miguel Oliver Rosado, lo que permitió en 1942, tras diez años sin procesionar, recorrer nuevamente las calles y plazas de Málaga el Domingo de Ramos. La Virgen, ante la escasez de medios reinante en la época de la posguerra, fue procesionada en un sencillo trono de flores. De esta forma se dejaba constancia en el acta de Junta de Gobierno fechada el 30 de abril de 1942:
(…) “se le oficia agradecimiento a la Sagrada Cena Sacramental por la atención tenida con esta Cofradía de la Oración del Huerto en la noche del pasado Domingo de Ramos, a la cual le fue enviada una canastilla de flores a su paso por la calle de Larios con motivo de ser la primera cofradía que acompaña a la citada Cena Sacramental después de una ausencia de más de diez años”(…)
Por tanto, en el periodo de posguerra queda determinado el Domingo de Ramos como día de salida procesional de la cofradía, fecha que se ha mantenido hasta la actualidad. No obstante, en el año 1948, seis años después de la primera procesión tras su reorganización, la corporación promovió un firme intento de cambiar la salida al Miércoles Santo, pero la Comisión de la Agrupación falló en contra de la petición y obligó al Huerto a continuar el Domingo de Ramos, pues, al parecer, no hubo hermandad ni del Lunes ni del Martes que quisiese cambiar a este día.
En la breve etapa liderada por D. Lorenzo Silva de los Ríos se consiguieron grandes logros patrimoniales: manto de procesión confeccionado por Leopoldo Padilla, reforma del trono del Cristo, corona de la Virgen, imagen del ángel confortador, nueva cruz guía, confección de equipos de penitentes con la tradicional sardineta, etc. En estos años las cofradías se afanaban por vincularse con organismos e instituciones solventes y prestigiosas, las cuales, además de ofrecer ayudas económicas que pudieran satisfacer sus necesidades, aportaban con su participación una mayor brillantez a los cortejos procesionales.
En el caso de la cofradía del Huerto, se forjó un estrecho vínculo con el Sindicato Nacional del Olivo, órgano heredero del primitivo gremio de aceiteros y olivareros reorganizador de la hermandad, entidad que aún continuaba bajo la protección de la advocación del Señor del Huerto. El hermanamiento se hizo efectivo de forma oficial en octubre de 1956, mediante la entrega del preceptivo título que así lo acreditaba, acompañado de las fotografías enmarcadas de los Sagrados Titulares.
Nuestra cofradía, a lo largo de su historia, ha participado en magnas celebraciones llevadas a cabo por la iglesia, lo que constata su activa participación e implicación en la vida de la ciudad, así como la trascendencia devocional de sus advocaciones a lo largo de los siglos. Como ejemplo, citar dos actos que tuvieron lugar en 1950:
La Segunda Santa Misión, celebrada en febrero de ese año, evento donde las imágenes procesionales de las hermandades tuvieron un papel destacado en los centros misionales instalados para tal fin, algunos de los cuales, ocuparon lugares tan diversos como el garaje municipal del Paseo de los Tilos, que correspondió a la cofradía del Huerto
En noviembre de 1950, tuvo lugar en Málaga la concentración mariana con motivo de la proclamación del Dogma de la Asunción por el Papa Pío XII, a través de la bula “Munificentissimus Deus”. El acto reunió varias imágenes de la Santísima Virgen en la entonces llamada Plaza de José Antonio, (actual Plaza de la Constitución). Nuestra Señora de la Concepción fue una de las advocaciones designadas aquel año para participar en tan magno evento. La Virgen fue trasladada desde la parroquia de los Santos Mártires en unas sencillas andas exornadas con hermosas flores. Pasadas las once de la mañana, la Titular de nuestra Archicofradía llegaba a la plaza, ubicándose en el lugar señalado por la organización, en la que se encontraban presentes representaciones de autoridades religiosas, civiles y militares. Una vez colocadas las imágenes, el magistral de la Catedral, Francisco Carrillo, se refirió a la proclamación del Dogma por el Vaticano y vitoreó a la Virgen y a las cofradías malagueñas. Tras el repique de las campanas de la catedral, el encuentro finalizó con el canto de la Salve. Entre las dos y las tres de la tarde, Nuestra Señora de la Concepción iniciaba el camino de regreso hacia su sede canónica.
En la década de los sesenta del siglo XX, la cofradía sufre un periodo de languidecimiento que la condujo a una aguda crisis. Esta situación lleva a sus hermanos a ofrecer el cargo de Hermano Mayor a D. Julián Torralba Tenllado, quien asumió el importante reto de revitalizar la hermandad.
En su mandato, durante los años setenta, se ejecutó el actual trono del Cristo, se sustituyeron los antiguos hombres de trono pagados por hermanos, la Virgen de la Concepción fue restaurada por Antonio Eslava Rubio y se materializó la vinculación de la cofradía con el Arma de Infantería del Ejército de Tierra, advocación bajo cuyo patronazgo se encuentra este cuerpo castrense, que acompañaba a la Virgen en la procesión del Domingo de Ramos y en los cultos celebrados con motivo de la festividad de la Inmaculada.
En la década de los ochenta, D. Francisco Toledo asumió el cargo, e impulsó varios proyectos pendientes de acometer, como la realización del actual trono de Nuestra Señora de la Concepción o la restauración del Señor por el tallista Ricardo Rivera.
En 1985 se produce la vinculación con la Academia de Infantería de Toledo, que sustituye al Regimiento Melilla nº 52 en la participación de la salida procesional del Domingo de Ramos.
En 1986 su Alteza Real, el Príncipe D. Felipe de Borbón y Grecia, aceptó el cargo de Mayordomo de Trono de Honor de Nuestra Señora de la Concepción
En el periodo comprendido entre los últimos años del siglo XX y principios del XXI, la Archicofradía ha continuado con la labor iniciada años atrás en aras de consolidar el creciente esplendor de la corporación.
En este tiempo, se consiguieron grandes logros patrimoniales, como la ampliación del trono de la Virgen y la realización de la candelería, confección de túnicas para los hombres de trono, construcción de la sala de columbarios, incremento notable del patrimonio y el ajuar de las Sagradas Imágenes o la restauración del Cristo y del Ángel confortador por el imaginero Manuel Carmona, entre otros muchos proyectos.
En el año 2000, la corporación intervino activamente en los actos organizados por la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, conmemorativos del año jubilar, procesionándose desde la iglesia de Santo Domingo la imagen de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto para participar en el Vía Crucis celebrado en la cuaresma de ese año.
El 6 de julio de 2001, un decreto del obispado determinó la recuperación del titulo de “Pontificia Archicofradía Sacramental”. En diciembre de 2004, la Virgen de la Concepción fue trasladada a la Santa Iglesia Catedral Basílica, por primera vez en su historia, para la celebración de unas Vísperas Solemnes, dentro de los actos de celebración del 150º aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de María.
El 18 de marzo de 2006, el Excelentísimo Ayuntamiento de Málaga hizo entrega de la medalla de la ciudad a Nuestra Señora de la Concepción, acto celebrado en la parroquia de los Santos Mártires, siendo la primera imagen mariana no coronada canónicamente que recibió este honor. El 17 de diciembre de 2006 fue inaugurada la Casa Hermandad totalmente finalizada, y en 2007, la plazuela en la que se encuentra enclavada fue bautizada con el nombre de “Plazuela Virgen de la Concepción”
El 1 de noviembre de 2007, Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto es procesionado en salida extraordinaria, celebrada como colofón a los actos de conmemoración 250º aniversario de su hechura.
En 2008, D. Fray Severino Calderón Martínez, miembro de la Orden de Frailes Menores, Ministro de la provincia franciscana de Santa María de Regla de Granada, y Presidente de la Federación Interfranciscana de España, hizo entrega a nuestra Corporación del título de “Seráfica”, una vez cumplidos los requisitos establecidos por el Definitorio Provincial para la concesión del mismo. El otorgamiento de tal dignidad supuso un paso más en la consolidación de la identidad que ha definido a nuestra Hermandad desde sus orígenes, contribuyendo a estrechar aún más los lazos que nos unen a la comunidad franciscana y a fortalecer los valores predicados por San Francisco de Asís.
En agosto de 2011, en honor al emblema papal de su heráldica, la Archicofradía participó en los actos programados con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, acontecimiento histórico en el que la corporación desempeñó un relevante papel.
El 26 de febrero de 2012 se produjo el hermanamiento entre la Archicofradía y el Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga, órgano bajo el patronazgo de la advocación de la Inmaculada Concepción.
En julio de 2013 la Archicofradía amplió su obra asistencial e ingresó en la Fundación Benéfico Asistencial Corinto, cuya labor diaria se sustenta gracias al trabajo altruista de cofrades voluntarios, con el objetivo de prestar la ayuda que precisan familias en riesgo de exclusión social, personas mayores que viven en soledad o unidades familiares que sufren problemas económicos motivados por la falta de recursos.
En 2013, la Archicofradía participó en los actos programados por la Agrupación de Cofradías para festejar el Año de la Fe, proclamado por el Santo Padre Benedicto XVI a través de su carta apostólica Porta Fidei (la Puerta de la Fe), además de conmemorar el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20º aniversario de la promulgación del catecismo de la iglesia católica
Las actividades destinadas a celebrar estos acontecimientos, orientadas por las indicaciones pastorales de la Santa Sede y la Diócesis de Málaga, fueron estructuradas en tres ejes principales: la estancia del Resucitado en cuatro templos de la ciudad, la inauguración de la magna exposición “El Legado de Nuestra Fe” (donde fueron expuestas importantes piezas del ajuar patrimonial de la corporación), y la celebración del “Mater Dei”, con la salida extraordinaria de siete advocaciones marianas en sus tronos procesionales, siendo una de ellas Nuestra Señora de la Concepción En conclusión, la Archicofradía ha sido protagonista durante sus quinientos años de existencia de los episodios más relevantes en la historia de la iglesia católica y de la ciudad de Málaga. El transcurrir de los siglos ha forjado su personal identidad en el contexto cofrade malagueño, esencia proyectada en el estimable acervo patrimonial y cultural que atesora la corporación en nuestros días, espíritu naciente de los monacales muros del convento de San Luis el Real, cuyas bóvedas cobijaba las oraciones de los monjes franciscanos. Frailes y olivareros fueron el aliento de primigenios hermanos, quienes forjaron el culto al Santísimo Sacramento y la veneración hacia las advocaciones de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto y Nuestra Señora de la Concepción, luz que alumbró sus vidas para superar las circunstancias adversas que los avatares del tiempo les han deparado.
Podemos enorgullecernos del preciado legado transferido por nuestros antecesores, esforzados cofrades de todas las épocas, cuya desinteresada labor ha posibilitado la subsistencia de una de las entidades religiosas con más antigüedad y tradición en la ciudad.